Contra
los peligros del bronceado
A pocos días de la llegada del verano, expertos
dermatólogos comentan cuáles son las medidas de protección solar
que evitan el envejecimiento de la piel y previenen lesiones
precancerosas
Por Tesy De
Biase
"Es
el órgano más extenso y más visible del
organismo, el límite que nos separa y a la vez nos une
a todo lo que nos rodea. Es el yo que se ve
Tu piel está
viva. Para que te acompañe sana toda la vida, ¡debes
cuidarla ya!"
Con
una apelación a la fotoprotección desde la infancia,
los doctores Fernando Stengel y Juliana Forster Fernández,
creadores de la Fundación Cáncer de Piel, instalan
una alarma epidérmica a través del libro Tu piel
en tu vida.
Recién
llegado de Ecuador, donde se realizó el 2º Congreso
de Fotomedicina y Fotobiología, el doctor Stengel, jefe
de Dermatología del Cemic, alerta sobre uno de los más
desconocidos riesgos de la exposición solar: "Cada
vez tenemos más evidencia sobre el efecto nocivo de la
radiación infrarroja, que no se ve, pero está
y potencia el daño producido por los rayos ultravioletas.
Aunque aún faltan comprobaciones científicas para
aseverarlo con certeza absoluta, los rayos infrarrojos han sido
señalados como un factor facilitador de la producción
del cáncer de piel".
A pocos
días del comienzo del verano, Stengel comenta que el
21 del actual es la fecha de máxima radiación
solar, pero que el sol está fuerte desde septiembre y
sólo permite relajar (no abandonar) las medidas de fotoprotección
en mayo. La regla es sencilla y fácil de recordar: el
cuidado se concentra en los meses con r, es decir, de septiembre
a abril.
Sin embargo,
la piel se renueva todo el año y la exposición
excesiva a los rayos ultravioletas atenta contra su capacidad
natural de protección.
"Los
UVB y los UVA, que representan el 2 y el 98% de los rayos ultravioletas,
respectivamente, provocan mutaciones en el ADN de las células
cutáneas, que pueden derivar en procesos malignos, y
una deficiencia en las funciones inmunitarias de la piel",
comenta por su parte el doctor Adrián Pierini, del Servicio
de Dermatología del hospital Garrahan.
"El
organismo se defiende del fotodaño mediante mecanismos
naturales que se movilizan frente a cada exposición solar,
pero la capacidad de reparación es limitada e imperfecta
y las lesiones se acumulan progresivamente.
La adaptación
de cada piel a la agresión solar depende de varios factores,
como espesor de la capa superficial y cantidad y tipo de melanina",
agrega Pierini.
La melanina
es el pigmento que da color bronceado y tiene un poder limitado
de absorber los rayos solares. Aunque todas las personas poseen
similar cantidad de células productoras de melanina,
su capacidad de producción es muy variable, dando lugar
a pieles de muy distinto color, que reaccionan de modo diferente
al sol.
"Los
fototipos son 6, y van del I (blanco) al VI (negro), dependiendo
de la respuesta de enrojecimiento o bronceado a la exposición
solar", dice Pierini. Y Stengel agrega las características
de quienes más se tienen que cuidar: los más rubios
o pelirrojos, especialmente si tienen ojos claros, muchos lunares,
tomaron bastante sol durante su vida y contabilizan sucesivas
quemaduras, así como quienes tienen antecedentes familiares
de cáncer de piel.
Los más
chicos, cualquiera que sea su fototipo, requieren cuidados extras
y aunque la protección es responsabilidad de los adultos,
cuanto más temprano aprenden a cuidarse, más fácil
incorporarán conductas saludables.
Aprender
a cuidarse
Un
artículo publicado en la revista American Journal of
Preventive Medicine trata la efectividad de las campañas
de protección antisolar. En diálogo con LA NACION,
la epidemióloga Mona Saraiya, autora principal del artículo
e investigadora del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta,
Estados Unidos, afirma que existe evidencia científica
sobre el incremento en las conductas de cuidado cuando los programas
educativos se implementan en la escuela primaria y en centros
turísticos y recreativos.
"Muchos
programas se concentran exclusivamente en proponer el uso de
pantallas solares; nosotros recomendamos, además, el
uso de ropa protectora y el incremento del tiempo a resguardo
en la sombra. A los niños es importante alentarlos a
jugar a la sombra evitando el sol en las horas pico, medidas
que se suman al uso de pantalla", dijo la investigadora.
En conclusión,
la investigación concentra en cuatro las reglas de fotoprotección
efectivas: evitar la exposición al sol de 11 a 16, usar
ropa protectora, evitar las camas solares y usar pantalla solar
con factor de protección 15 o más, pero no considerarla
como un método de protección segura que permita
multiplicar la exposición al sol. Medidas fáciles
de implementar y con validez internacional.
Fuente:
Diario "La Nación", Argentina
Diciembre
6 de 2004
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