NEUROLOGÍA
La alimentación
mediterránea reduce el riesgo de Alzheimer
Por ISABEL
PERANCHO
Las personas
mayores cuya alimentación se basa en un consumo elevado
de frutas, verduras, legumbres, cereales, algo de pescado y
un poco de alcohol, y menos lácteos y carne, esquema
que caracteriza la denominada dieta mediterránea, tienen
menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que aquéllas,
de su misma edad, que siguen otras pautas para nutrirse.
Aunque
ya se había teorizado sobre los beneficios para el cerebro
de esta conducta alimenticia, los estudios previos que habían
evaluado por separado algunos de estos nutrientes arrojaban
datos contradictorios. Un nuevo trabajo estadounidense, publicado
en el último 'Annals of Neurology', disipa estas dudas
y demuestra que consumir simultáneamente estos productos
es claramente beneficioso para mantener la salud mental.
La investigación,
patrocinada por el Instituto Nacional del Envejecimiento de
EEUU, siguió durante cuatro años a dos millares
de mayores sanos de Nueva York (EEUU). Periódicamente,
se analizaron sus datos médicos y neurológicos
y se obtuvo información sobre sus hábitos alimentarios.
Según su nivel de cumplimiento de la pauta mediterránea,
se les asignaba una puntuación del cero al nueve. Durante
el estudio, 262 participantes desarrollaron Alzheimer.
Los autores
comprobaron que las personas con puntuaciones más altas
en el consumo de alimentos mediterráneos presentaban
un riesgo significativamente menor de sufrir la demencia. En
concreto, por cada punto de más, la probabilidad descendía
alrededor de un 10%.
El análisis
sugiere que el efecto protector aumenta cuanto mayor es el consumo,
es decir, depende de la dosis. Así, se comprobó
que, comparados con los que más se alejaban de este tipo
de dieta, los consumidores medios de estos productos tenían
una probabilidad hasta un 21% inferior de sufrir el mal. Esta
reducción del riesgo llegaba a ser del 40% en aquéllos
con puntaciones más altas.
Para evitar
que otros factores pudieran estar influyendo sobre los resultados,
los autores tuvieron en cuenta aspectos como la edad, el sexo,
la raza, el nivel educativo, la ingesta calórica, el
peso corporal, el consumo de tabaco y la presencia de otros
trastornos de salud en los participantes, relacionados con la
probabilidad de sufrir la demencia. Aún así, la
asociación entre el tipo de alimentación y el
riesgo de la dolencia neurodegenerativa siguió siendo
relevante.
Las ventajas
de esta dieta para prevenir otros problemas de salud, como los
cardiacos, algunas formas de cáncer e, incluso, sus beneficios
sobre la mortalidad total son conocidos. Se suponía que
ocurriría lo mismo en el caso de la salud mental, pero
las investigaciones al respecto se habían hecho evaluando
el papel de ciertos nutrientes de forma aislada, como antioxidantes
del tipo de la vitamina C o del pescado. Éstos no habían
hallado una relación ventajosa.
Para los
autores de este último trabajo, el fallo se debía
a que no se había tenido en cuenta el efecto positivo
que ejerce el consumo simultáneo de todos los nutrientes
que componen el esquema alimenticio mediterráneo, y las
interacciones entre unos y otros productos. Según dicen,
es el conjunto, y no un único nutriente, el que potencia
los beneficios para la salud.
Su hipótesis
es que estos alimentos actúan favorablemente sobre el
estrés oxidativo y la inflamación, dos fenómenos
que tienen un papel importante en la génesis de la enfermedad.
Además, reducen los factores de riesgo cerebrovascular
(diabetes, hipertensión y dislipemias), cada vez más
vinculados al desarrollo de esta frecuente demencia.
Fuente:
Diario "El Mundo", España
Junio
13 de 2005
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