"A pesar de
que recientes estudios sobre el uso de inhibidores de la aromatasa
ofrecen buenos resultados, todavía son escasos. Necesitamos
más investigaciones en el largo plazo para variar los tratamientos",
dijo el doctor Eric Winer, presidente del comité.
Entre nuevos
tratamientos y antiguas terapias administradas de forma diferente,
los científicos presentaron trabajos en los que demostraron
que el cáncer de mama -primero en la lista de tumores malignos
de la mujer, según la ASCO- se enfrenta de todos los modos
posibles y que el tratamiento temprano de la patología lleva
a su curación en más del 90 % de los casos.
Un estudio
avanzado sobre 1500 mujeres con cáncer de mama extendido a
los ganglios linfáticos indica que el empleo de una droga
utilizada en el tratamiento de las metástasis reduce el riesgo
de recurrencia y mejora la sobrevida. Se trata del docetaxel
combinado con otras drogas (un cóctel denominado terapia TAC),
que redujo el riesgo de recurrencia en un 32% comparado con
la quimioterapia standard. Los beneficios fueron observados
en mujeres cuyo cáncer se había extendido a entre uno y tres
ganglios, y redujo los índices de mortalidad en un 54% y en
un 50% los de recurrencia del tumor.
El doctor Jean
Marc Nab, presidente del Breast Cancer International Research
Group y director del estudio dijo que "si bien todavía necesitamos
tener más datos, estos resultados merecen la consideración
de los colegas en la elección de la terapia para muchas mujeres
diagnosticadas en estadios tempranos".
Por su parte,
la investigadora Kathy Albain, codirectora del Breast Cancer
Care Center en la Loyola University, de Chicago, explicó en
relación con otro trabajo que, si bien hasta el momento muchas
mujeres recibían conjuntamente tamoxifeno y quimioterapia,
"demostramos en un estudio con 1477 pacientes que aquellas
que recibieron tamoxifeno luego de la quimioterapia tuvieron
un 18% más de supervivencia sin recidiva comparadas con las
que los recibieron en forma conjunta".
Los expertos
recordaron, sin embargo, que la consulta frecuente al médico,
los buenos hábitos de vida y la mamografía anual luego de
los 40 años continúan siendo los pilares de la prevención
de la enfermedad, que luego del cáncer de pulmón es la que
más muertes provoca en las mujeres norteamericanas, a pesar
de tener excelente pronóstico si se trata en forma precoz.
Presencia argentina
A pesar de
la crisis, la presencia argentina en el nivel internacional
continúa vigente. Así lo demuestran los cuatro pósters realizados
por investigadores del Instituto de Oncología Angel Roffo,
de la Universidad de Buenos Aires (UBA), presentados ayer
en el marco del congreso.
"Buscando formas
de tratamiento efectivas y de bajo costo para las pacientes
carenciadas, que en el hospital son muchas, demostramos que
el empleo de gemcitavina (quimioterapia) conjuntamente con
radioterapia es efectivo en el tratamiento del cáncer de cuello
uterino", explicó a LA NACION la doctora Elizabeth Mickiewicz,
jefa del Servicio de Oncología del Instituto.
Otro de los
trabajos indica que el tratamiento hiperfraccionado de quimioradioterapia
en pacientes con tumores inoperables de cabeza y cuello logra
casi un 90% de respuestas positivas. "Consiste en un tratamiento
más corto -en lugar de siete semanas se realiza en cinco-
con una dosis que se indica dos veces al día", dijo la especialista.
El tercer trabajo
demuestra que un radionucleico fabricado por científicos de
la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea), el samario
, disminuye el dolor y las fracturas en pacientes con metástasis
óseas de cáncer de mama.