Ocultarse del sol puede ser más peligroso que exponerse
a sus desprestigiados rayos
Un
prominente científico norteamericano asegura que el sol salva
más vidas de las que arruina. El astro es un eslabón clave en
la producción de vitamina D. Exponerse a sus rayos 5 o 10 minutos
diarios puede bastar
Por
Jane Brody
¿Acaso el sol, hoy desprestigiado por aquellos
que le tienen miedo al cáncer de piel y, sobre todo, a las arrugas,
salva más vidas de las que arruina? Absolutamente, dice un
prominente experto en el tema, el doctor Michael Holick, profesor
de medicina, dermatología, fisiología y biofísica en la Facultad
de Medicina de la Universidad de Boston, Estados Unidos. El
doctor Holick no sólo descubrió la forma activa de la vitamina
D sino que, además, recogió numerosas evidencias a favor de
su consejo: no hay que ser fanático del sol, pero tampoco fóbico
a él.
Holick llegó a la conclusión de que la exposición al sol, breve
pero sin restricciones de horarios, varias veces a la semana,
puede ahuyentar una serie de dolencias y enfermedades que muchas
veces resultan mortales; entre ellas, la osteoporosis, la hipertensión,
la diabetes, la esclerosis múltiple, la artritis reumática,
la depresión y el cáncer de colon, próstata y mama. La vitamina
D es esencial para que los huesos se desarrollen y se mantengan
en buen estado. Y es más, aunque la gente consuma suficiente
calcio, la deficiencia de vitamina D afecta la masa ósea.
Un estudio escandinavo asoció el bajo nivel de vitamina D con
mayores riesgos de desarrollar cáncer de próstata. Y una investigación
realizada en Baltimore, EE.UU., un grupo de expertos determinó
que las personas que registran bajos niveles de vitamina D tienen
un 50 por ciento más de posibilidades de desarrollar cáncer
de colon que aquellas que tienen niveles normales o altos. Sin
embargo, lo esencial es determinar cuál es la dosis correcta
de sol como para ganarse los premios que el astro rey tiene
para ofrecer sin sufrir sus consecuencias no deseadas.
La piel produce vitamina D cuando está expuesta a los rayos
ultravioletas que emite el sol y, también, las camas solares
y otras fuentes artificiales. Pero la cantidad de vitamina D
generada durante un período determinado de exposición al sol
depende del color de la piel de la persona; es decir, de la
cantidad de melanina, que es la sustancia que bloquea los rayos
ultravioleta, que tiene. La ecuación es simple: cuanto más oscura
es la piel, más tiempo habrá que pasar al sol para generar suficiente
vitamina D como para estar saludable.
El doctor Holick propone ensayar un método casero: exponerse
al sol y medir cuánto tiempo tarda la piel en ponerse rosada
(no quemada, sólo rosada), para luego descubrir una cuarta parte
de la superficie corporal total durante el 25 por ciento del
tiempo que tardó en sonrojarse. La regla no es general, pero,
por ejemplo, para generar suficiente vitamina D como para superar
el invierno, las personas de piel blanca tendrían que exponer
al sol sus brazos, manos y caras, entre 5 y 10 minutos por día,
entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, durante los próximos
5 meses.
Fuente:
© The New York Times / Diario"Clarín", Argentina
Traducción de Claudia Martínez
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