Las
personas que dejan de fumar reducen en un 46% sus posibilidades
de morir y mejoran notablemente su estado de salud en comparación
con quienes se mantienen fumando.
Así lo establece una investigación publicada esta semana
en la revista estadounidense Anales de Medicina Interna,
la cual continúa en desarrollo y que se conoce como Lung
Health Study. En ella participan casi 5.900 fumadores adultos
que se han sometido a chequeos médicos durante 15 años.
Se trata del único ensayo clínico que compara a un grupo
de fumadores sometido a un programa intensivo para dejar
el tabaquismo y otro grupo al que no se le aplica esta intervención.
Los participantes fueron asignados a ambos equipos de manera
aleatoria.
Para el doctor Gail Weinmann, de los Institutos Nacionales
de Salud de EE.UU., "este estudio muestra el impacto sustancial
que pueden tener los programas para dejar de fumar en la
salud pública, incluso cuando sólo unos pocos participantes
tienen éxito en dejar este hábito".
La prolongación de la vida y la mejoría en su salud que
logran quienes dejan de fumar se deben en lo fundamental
a una reducción de un 50% de las muertes por cáncer de pulmón
y la caída de un 33% en los casos de enfermedad coronaria
o infarto cardíaco. Estos resultados prueban que "fumar
es la causa responsable del mayor riesgo de muerte de los
fumadores", según el doctor Jonathan Samet de la U. Johns
Hopkins. "Nadie podría decir lo contrario a la luz de esta
evidencia", dijo. Y eso pese a que sólo el 21,7 por ciento
de ellos dejó de fumar totalmente, indicó el estudio.
En mil personas que participaron en el programa, la tasa
general de mortalidad fue de un 8,8 por ciento frente a
una de 10,4 por ciento en un grupo de control de igual número.
Por otra parte, la tasa de mortalidad entre los que abandonaron
el tabaco de manera total fue de seis por ciento frente
a once por ciento correspondiente a los que, a pesar del
programa, siguieron fumando. Estos resultados, traducidos
en años de vida, dan un total de aproximadamente quince
años de diferencia a favor de los que abandonan el hábito.
Según John Connett, profesor de bioestadísticas de la Escuela
de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, "este estudio
ha demostrado que intervenir en un programa para dejar de
fumar es beneficioso".
Añadió que, además de que los fumadores que entraron en
el programa "se sintieron mejor y más saludables, los participantes
resultaron beneficiados por una reducción sustancial de
su mortalidad".
Samet señaló que otros estudios sobre el hábito del tabaquismo
estuvieron vinculados a enfermedades específicas, como el
cáncer de pulmón o los problemas cardiovasculares, y se
basaron en la observación más que en experimentos.
Sus conclusiones "demuestran que fumar aumenta la tasa de
mortalidad. Nadie puede afirmar lo contrario a la luz de
esta evidencia", añadió.
En Argentina son 500 mil los casos de adictos que dejaron
el cigarrillo ayudados por las políticas del gobierno de
Néstor Kirchner. También los aumentos de los impuestos de
los paquetes que, no cesarán por el momento, seguirán incentivando
esta acción.