SALUD
PÚBLICA
El
sueño debería incluirse en los chequeos médicos
La evidencia científica sobre las consecuencias
de dormir mal aumenta. El sueño es un indicador de salud y se
debería preguntar por él en las consultas.
Por PATRICIA MATEY
Dormir
bien es un seguro de vida al que uno de cada cuatro españoles
no están abonados. Pese a que descansar lo necesario
forma parte esencial de la salud del individuo y pese, también,
a que entre el 20% y el 40% de los ciudadanos padece insomnio,
en las consultas ni se pregunta ni se aconseja sobre los hábitos
de sueño, un error que debería corregirse, según
los firmantes de un editorial publicado en la última
edición del 'Archives of Internal Medicine.'
Precisamente,
la revista dedica este número casi íntegramente
a estudios que asocian el escaso descanso o la mala calidad
del sueño con distintas enfermedades. De hecho, pasarse
la noche dando vueltas en la cama puede agravar ciertas enfermedades
mentales, como la depresión, o físicas. Así,
las personas que duermen menos de cinco horas cada noche tienen
un riesgo tres veces mayor de sufrir un infarto de miocardio
que las que invierten siete u ocho horas. Phyllis C. Zee y
Fred Turek, del departamento de Neurología de la Universidad
Feinberg, en Chicago (EEUU) y autores del artículo
de opinión, insisten en que «el sueño
es un indicador de salud y dormir lo suficiente y tener un
descanso de calidad tiene que ser considerado como un componente
esencial del estilo de vida saludable como la nutrición
o el ejercicio».
Como
apoyo a sus declaraciones los especialistas estadounidenses
recuerdan que dormir poco altera al sistema inmune elevando
el riesgo de sufrir distintas enfermedades. Es más,
trastornos como la apnea del sueño aumentan las posibilidades
de padecer del corazón o desarrollar diabetes. Sin
embargo y «pese a que está claramente establecido
que dormir bien está relacionado con la salud, los
mecanismos responsables de esta asociación aún
se desconocen, por lo que se deberían realizar más
investigaciones en esta materia como en el desarrollo de tratamientos
más seguros y eficaces para los distintos trastornos
del sueño», se insiste desde el editorial. Por
si las consecuencias del mal descanso fueran pocas, hay que
añadir, además, que, «al igual que el
humo del ambiente perjudica a los no fumadores, dormir mal
interfiere en la salud de los cuidadores. Así, se ha
constatado que los que cuidan a niños con enfermedades
crónicas suelen interrumpir su sueño cada noche,
lo que impacta en su organismo, causa fatiga, eleva el riesgo
de trastornos emocionales y de irritabilidad».
La especialidad
del sueño ha tenido un reconocimiento tardío
en medicina. Pese a ello, en los últimos años
se han producido avances importantes tanto en el descubrimiento
de las consecuencias de dormir inadecuadamente, como en la
búsqueda de tratamientos. Igualmente, ha aumentando
el número de unidades de sueño en los hospitales,
pero queda otra asignatura pendiente: que en las consultas
los médicos pregunten a su pacientes sobre sus hábitos
nocturnos y sepan transmitirles la importancia de dormir bien
con tanta vehemencia como apoyan la dieta mediterránea.
Fuente:
Diario "El Mundo", España
Septiembre
de 2006
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