ESTUDIO
ESPAÑOL
El
ejercicio como terapia antienvejecimiento
Por RAQUEL BARBA
El
ejercicio físico realizado correctamente mejora la expectativa
de vida de las personas. Un programa adecuado de ejercicios
puede ayudar al individuo a desarrollar al máximo su potencial,
atenuar las consecuencias del envejecimiento y mejorar el estado
físico y mental.
Vivir muchos años con una buena forma física y mental
y libre de enfermedades es la situación ideal para la mayoría
de la población. En un artículo publicado en la revista 'Medicina
Clínica' y realizado por los doctores Castillo, Ortega y Ruiz,
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, se
revisa la utilidad del ejercicio como ratamiento para prevenir
los efectos del envejecimiento.
Existe una clara relación entre el nivel de actividad física
y el riesgo de enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes,
osteoporosis, ansiedad, depresión y algunos cánceres como el
de colon, mama o pulmón.
Hasta el día de hoy, el ejercicio físico, practicado de manera
apropiada, se ha mostrado como la mejor herramienta disponible
para retrasar y prevenir las consecuencias del envejecimiento,
así como para fomentar la salud y el bienestar de la persona.
Según los autores del trabajo, el ejercicio mejora la función
muscular, articular, ósea, cadiocirculatoria, respiratoria,
endocrina, las defensas del organismo y la mente. Además, mejora
el control del azúcar de los pacientes con diabetes y reduce
el riesgo de fractura de cadera porque hace que se pierda menos
calcio de los huesos y que éstos sean más densos.
Pero para que el ejercicio sea útil es necesario practicarlo
de forma regular, con una intensidad adecuada y mediante un
programa de entrenamiento que mejore las capacidades del individuo.
El momento y la intensidad se deberán adaptar a las características
de cada sujeto y se tienen que alternar con períodos de descanso
y adaptación.
Tratamiento individual
La condición física es un concepto que implica algo más
que el simple hecho de realizar ejercicio. Es decir, no es sólo
que el paciente se mueva, sino que lo haga de forma que favorezca
la buena respuesta de todas las funciones del organismo.
Cuando se realiza de forma adecuada los beneficios del ejercicio
se producen siempre, independientemente de la edad, y el estado
de salud que la persona posee.
La 'prescripción' del ejercicio se debe hacer de forma individualizada,
es decir, teniendo en cuenta las cualidades de las personas.
El objetivo es conseguir que el individuo haga una actividad
física de intensidad moderada, lo que equivale a andar a un
ritmo de 5 o 6 kilómetros por hora durante al menos 30 minutos
al día, aunque algunos estudios demuestran que también son
útiles sesiones intermitenes de 10 minutos que aucmulen un total
de 30 minutos al día.
La mayoría de los organismos sanitarios de los países desarrollados
han puesto en marcha campañas agresivas destinadas a fomentar
la actividad física en los ciudadanos. Así, por ejemplo, los
programas que fomentan el ejercicio en EEUU se consideran más
importantes que los del control de la obsesidad, el tabaco o
las vacunas.
Los autores de este estudio concluyen que 'potenciar un buen
estado de forma física, constituye, sin lugar a dudas, la
mejor medicina hoy disponible para luchar contra el inexorable
proceso de envejecimiento, posiblitando el tan ansiado objetivo
de añadir tanto años a la vida como vida a los años'.
Fuente: Diario "La Nación", Argentina
Marzo
4 de 2005
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