POLEMICA
POR LA UTILIZACION DEL CANNABIS CON FINES TERAPEUTICOS
En Argentina, hay pacientes que usan
marihuana como remedio
Aunque es ilegal, enfermos de cáncer o de sida la consumen para contrarrestar
las náuseas y los vómitos o estimular el apetito. En Holanda,
Canadá y varios estados de EE.UU. la venden con receta.
Por
Carlos Galván
En Holanda, Canadá y algunos estados de los Estados Unidos se
puede. En Argentina, en cambio, está prohibida la utilización
de la marihuana con fines terapéuticos. Aunque sea ilegal, aquí
también se la usa con ese fin. Hay enfermos de cáncer que la
fuman para contrarrestar las intensas náuseas y los vómitos
que los invaden tras recibir sus tratamientos con quimioterapia,
epilépticos que la consumen para prevenir ataques y VIH positivos
que la utilizan como estimulante del apetito. Algunos, incluso,
la usan exclusivamente como analgésico, aunque se desconoce
aún si surte ese efecto.
Al estar penada por ley la simple tenencia de un cigarrillo,
los posibles usos médicos del cannabis no fueron investigados
en el país. Tampoco son alentados desde el Estado. "La marihuana
no sólo es una sustancia ilícita: además hace mal a la salud.
Provoca lesiones en la memoria, desmotiva y produce bronquitis
crónica, conjuntivitis y rinitis", enumeró a Clarín Camilo Verruno,
director nacional de asistencia de la Secretaría de Lucha contra
las Drogas (Sedronar).
Verruno reconoció estar al tanto del consumo en el país de marihuana
por parte de pacientes que sufren diferentes enfermedades. Dijo,
sin embargo, que hasta ahora "ningún estudio serio demostró
su validez terapéutica".
En los países en los que está autorizado su uso terapéutico,
la droga está sintetizada y se la vende en forma de comprimidos
o spray. Incluso, en Canadá, el gobierno la vende en bolsitas.
En la Argentina esas variantes no existen; aquí sólo hay pacientes
que la fuman o la consumen mezclada con alimentos.
Varios médicos consultados por Clarín reconocieron que aunque
no le habían indicado a sus pacientes que utilizaran cannabis,
éstos lo habían hecho por su propia cuenta. "Tuve varios pacientes
que ya murieron de cáncer que fumaban tras recibir la quimioterapia.
Ellos decían que les servía contra las náuseas y para abrirles
el apetito. Contra el dolor su efecto parecía ser nulo: todos
siguieron recibiendo morfina", recordó un oncólogo de un hospital
porteño.
Contra las náuseas que aparecen tras la quimioterapia existe
un medicamento, el ondansetron. Y para abrir el apetito hay
varios medicamentos elaborados con corticoides y anabólicos.
¿Por qué, entonces, algunos prefieren la marihuana? Una de las
razones sería económica: el cannabis es muchísimo más barato.
"Por un peso me puedo comprar un porro", dijo a Clarín Marcelo,
un hombre de 40 años de Rosario al que hace cuatro años se le
detectó el virus de VIH y está medicado con antirretrovirales.
La marca más barata de ondansetron, en la presentación de 10
comprimidos de 8 miligramos, se vende a 365 pesos.
Para algunos, además, la marihuana en sí misma puede servir
de tratamiento terapéutico. "Los que la fuman quedan con una
sensación de alegría, lo que les permite que sus enfermedades
se les hagan más soportables", dijo la psicóloga Silvia Inchaurraga,
titular de la Asociación por la Reducción de Daños (ARDA), una
ONG cuya política se centra en reducir los daños vinculados
con el consumo de drogas.
Hay una razón más que explicaría el porqué de la elección de
la marihuana. "A veces las drogas de la farmacopea tradicional
fracasan porque no todos reaccionan de la misma manera ante
un tratamiento. En esos casos el cannabis puede ser eficaz",
dijo el neumonólogo Aquiles Roncoroni, miembro de la Academia
Nacional de Medicina.
Roncoroni es uno de los profesionales de más prestigio de Argentina
que reclama que se despenalice el uso terapéutico de la marihuana.
"Los médicos deberíamos estar autorizados a recetarla. ¿Por
qué en Holanda sí pueden y nosotros no?"
Otros médicos reconocidos discrepan profundamente con Roncoroni.
El titular de la cátedra de Medicina Interna de la Facultad
de Medicina de la UBA, Manuel Luis Martí, dijo que "está mal
usar algo malo por más que sea para algo bueno. El cannabis
es peligroso: produce la destrucción de células nerviosas y
esquizofrenia". Martí aseguró que jamás le recomendaría a un
paciente su uso: "Para mí es una droga vinculada con el vicio
y la muerte"..
Fuente:
Diario "Clarín", Argentina
Septiembre
29 de 2003
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