SE
LLAMA MaterCell
Inauguran
el primer banco de células madre de uso privado
Se
obtienen de sangre de cordón umbilical
Por
Sebastián A. Ríos
Un
seguro de vida biológico. Así define el doctor Claudio Chillik
el banco de células madre de cordón umbilical inaugurado ayer,
el primero que funciona en la Argentina dentro del ámbito privado.
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Obtenidas
durante el parto, a partir de la sangre del cordón umbilical
y de la placenta, las células madre o stem cells son
criopreservadas en tambores con hidrógeno líquido a menos 196°,
y pueden ser descongeladas en cualquier momento para ser trasplantadas
como forma de tratamiento para diversas enfermedades que pueda
sufrir en el futuro el bebe o algún pariente cercano.
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"El
día de mañana, de ser necesario un trasplante de médula ósea,
se puede recurrir a estas células con un riesgo cero de rechazo
para la persona a la que se le extrajeron durante el parto,
y con un alto grado de compatibilidad en los casos en que quienes
necesiten el trasplante sean sus hermanos", explicó a LA NACION
el doctor Chillik, asesor científico del nuevo banco llamado
MaterCell.
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Hoy
en día, el trasplante de células de cordón umbilical se emplea
en el tratamiento de enfermedades oncohematológicas, como la
leucemia o los linfomas, así como para cualquier cáncer en cuyo
tratamiento sea necesario reconstruir la médula ósea dañada
por la quimioterapia. Asimismo, estos trasplantes han demostrado
ser efectivos para el tratamiento de afecciones menos frecuentes,
como ciertas anemias (la de Fanconi o las betatalasemia, por
ejemplo) y trastornos metabólicos.
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Todo
hace suponer que en un futuro las células madre -cuyas principales
características son dividirse indefinidamente y ser capaces
de convertirse en cualquier tipo de célula del organismo- darán
alivio, cuando no cura, a un espectro mucho mayor de enfermedades.
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"Ya
hay trabajos de investigación que sugieren que las células madre
servirán de reemplazo para cualquier célula dañada, como las
del páncreas en la diabetes, las del corazón en el infarto o
las neuronas en el Parkinson y el Alzheimer", agrega el doctor
Chillik.
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Como
si esto fuera poco, la posibilidad de contar con células madre
obtenidas del cordón umbilical (que habitualmente se desecha
tras el parto) constituye una alternativa científicamente válida
y éticamente irreprochable al uso terapéutico de células madre
embrionarias.
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Compatibilidad
asegurada
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Desde
1998, la Argentina cuenta con el primer banco de células madre
de cordón umbilical de América latina, que funciona en el Instituto
de Trasplantes de Médula Osea, de la Fundación Mainetti, en
Gonnet, provincia de Buenos Aires. Allí se procesan y criopreservan
células de cordón umbilical donadas, para luego ser trasplantadas
a quien las necesite.
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Pero
quienes recurren a este banco o a registros de donantes internacionales
no siempre tienen suerte, ya que las posibilidades de conseguir
células lo suficientemente compatibles como para evitar el rechazo
no son elevadas. "En los registros internacionales de donantes,
por ejemplo, las chances de obtener células compatibles rondan
el 50%", explicó el doctor Román Bayo, director médico de MaterCell.
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Ahora,
agrega Chillik, "toda mujer embarazada tiene la posibilidad
de que se aprovechen las células madres del cordón umbilical
de su bebe. Para ello, deben llevar a la sala de parto un kit
especial para recolectar la sangre que luego será procesada
y criopreservada".
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Pero
como todo seguro, éste también tiene un costo. El procesamiento
(kit de recolección incluido) y la criopreservación durante
el primer año cuestan 650 dólares; cada año extra de frío, otros
80 dólares.
| Pasaporte
a la eternidad |
Congeladas
a menos 196° en tambores repletos de hidrógeno líquido,
las células madres de cordón umbilical son eternas (inmunes
incluso a un corte de corriente eléctrica). Claro que
para hacerse un lugar en ese limbo deben atravesar un
complejo proceso.
"En
primer lugar, se extrae lo que no sirve: el plasma y los
glóbulos rojos -explica el doctor Claudio Chillik-. Luego,
un marcador llamado CD34 permite identificar las células
madre que habrán de ser congeladas, y cuantificarlas."
Luego de confirmar mediante diversos estudios que las
células no fueron contaminadas durante su recolección,
se procede a congelarlas progresivamente; primero a menos
80° y, finalmente, a menos 196°. |
Fuente:
Diario "La Nación", Argentina
Octubre
3 de 2003
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