INVESTIGADORES
ARGENTINOS DESCUBRIERON EL TALON DE AQUILES DE LAS BACTERIAS
Un
hallazgo abre el camino para el desarrollo de nuevos antibióticos
Es
una proteína hasta ahora desconocida, que regula la síntesis
de las grasas
Por
Nora Bär
En
la guerra sin cuartel que la humanidad libra contra las bacterias
patógenas, un equipo de investigación del Instituto de Biología
Molecular y Celular de Rosario (IBR) puede haber dado con un
insospechado talón de Aquiles de estos microorganismos ubicuos:
una proteína hasta ahora desconocida que interviene en la síntesis
de lípidos, componentes esenciales de las membranas celulares
y protagonistas de la regulación del metabolismo y la energía.
El
trabajo, publicado en la prestigiosa revista científica Developmental
Cell, fue juzgado tan interesante como para ser mencionado en
la sección News and views de Nature, que recoge las noticias
más importantes de la semana.
La
familia de las bacterias es una de las más complejas y fascinantes
de la biología: sus integrantes viven en la cima de las montañas,
en el fondo de los océanos, en el tracto intestinal de los animales
e incluso en rocas congeladas de la Antártida. Pero hay algunas,
como el Clostridium tetani (que produce el tétanos),
el Vibrio cholerae (que produce el cólera) o los neumococos
(que causan la pleuresía, la neumonía, la meningitis o la otitis),
entre otros, que se cuentan entre los archienemigos de la humanidad.
Gracias
a su proverbial capacidad de mutación, las bacterias están desarrollando
eficaces mecanismos de resistencia. De allí que los científicos
estén buscando nuevos antibióticos capaces de inactivar proteínas
que les son esenciales. Pero para evitar dañar a quienes se
quiere proteger, es fundamental que esas proteínas no se encuentren
también en animales o seres humanos.
En
ese sentido, Gustavo E. Schujman y Luciana Paoletti, del laboratorio
del doctor Diego de Mendoza, en el IBR, parecen haber dado en
el blanco. La proteína que descubrieron, y a la que llamaron
FapR , regula la expresión de la mayoría de los genes
involucrados en la síntesis de lípidos en un bacilo del suelo,
Bacillus subtilis, una bacteria gram positiva.
"Esta
proteína es la que le permite al bacilo decidir si sintetizar
grasas, cuando le hace falta, o no sintetizarlas, si tiene suficientes
para crecer -explica De Mendoza, director del IBR y reciente
laureado con el Premio Konex-. En otras palabras, controla que
no esté ni gordo ni flaco , para crecer mejor."
Al
modificarlo por ingeniería genética para que no produjera más
FapR , los científicos encontraron que el bacilo crecía
más lentamente y se hacía muy sensible al frío.
Pero
tal vez lo más interesante es que esta proteína se encuentra
presente también en muchas otras bacterias patógenas para el
ser humano.
"Por
ejemplo, en la Listeria monocitogenes , que es capaz
de sobrevivir a bajas temperaturas y causa enfermedades en mujeres
embarazadas, ancianos y personas inmunosuprimidas. Además -subraya
De Mendoza-, debido a que contamina alimentos congelados, causa
anualmente pérdidas por cientos de millones de dólares."
Contrariamente
a lo que podría pensarse, los lípidos son compuestos esenciales
para todos los seres vivos. Forman parte de las membranas de
las células y participan en numerosos procesos fisiológicos.
La inhibición de su síntesis lleva inevitablemente a la muerte
celular.
"En
los últimos años -afirma el científico-, los mecanismos por
los cuales sintetizan lípidos las bacterias recibieron considerable
atención, ya que son un blanco ideal para el diseño de nuevos
antibióticos. La idea de estas investigaciones es encontrar
nuevos compuestos que sean capaces de inhibir la producción
de lípidos por las bacterias, pero que no afecte la síntesis
de estas grasas en animales o humanos. En nuestro laboratorio
estudiamos desde hace más de diez años la síntesis de lípidos
en la bacteria Bacillus subtilis, que es una bacteria no patógena
y habita normalmente en el suelo. A pesar de no ser peligrosa
para los seres humanos, Bacillus subtilis fabrica lípidos de
manera parecida a otras bacterias patógenas, tales como Bacillus
anthracis, Bacillus cereus, Lysteria monocytogenes."
Actualmente,
los científicos están empeñados en determinar la estructura
tridimensional de la nueva proteína, para lo que trabajan en
colaboración con un laboratorio del Instituto Pasteur de París.
"Nuestro objetivo es diseñar compuestos que inhiban su acción,
que podrían ser utilizados como un nuevo tipo de conservante
de alimentos o como nuevos antibióticos", concluye.
El
instituto del Conicet y de la Universidad de Rosario que conduce
Diego de Mendoza está integrado por más de 100 investigadores,
becarios y personal de apoyo, y es uno de los centros de referencia
en el mundo en su tema de estudio.
De
Mendoza decidió dedicarse a la biosíntesis de lípidos en bacterias
hace alrededor de dos décadas, mientras terminaba su posdoctorado
en los Estados Unidos. "Quería investigar en la Argentina, así
que pensé que tenía que elegir un modelo que no fuera demasiado
complejo", explica. Al parecer, una decisión acertada.
Fuente:
Diario "La Nación", Argentina
Octubre
1 de 2003
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