EN
LOS PRIMEROS AÑOS DE LA ENFERMEDAD
Cinco
de cada 10 personas con artritis abandonan el trabajo
Pero
un relevamiento señala que muy pocos tramitan el certificado
de discapacidad
Por Fabiola
Czubaj
La artritis
reumatoidea no sólo puede llegar con la edad. En la
Argentina, la población más afectada tiene de
13 a 45 años y poco más del 50% abandona sus
tareas diarias en los primeros cinco años de esta afección
reumática que destruye el interior de las articulaciones.
"Sin
tratamiento, es severa y discapacitante, pero con el diagnóstico
precoz y la terapia adecuada permite que la persona pueda
seguir su vida con normalidad", dijo el reumatólogo
Gustavo Citera, del Instituto de Rehabilitación Psicofísica
(IREP) y miembro de la Sociedad Argentina de Reumatología
(SAR).
Un estudio
sobre el impacto socioeconómico de la artritis reumatoidea
en más de 500 pacientes comparó en 102 personas
"el antes y el después". Alrededor del 86%
era trabajador; el 12%, ama de casa, y el 2%, estudiante.
"Después
de la enfermedad, el 56,82% estuvo desocupado por la artritis
en un tiempo promedio de 4,6 años", comentó
el experto. Citera es quien dirigió el equipo que en
2000 identificó el gen que predispone a la enfermedad
(HLA-TR4) en los caucásicos. Publicado en la revista
Journal of Rheumatology, el trabajo indagó en lo que
aún se desconoce, el origen de la enfermedad.
Según
las Primeras Guías para el Tratamiento de la Artritis
Reumatoidea de la SAR, una persona tarda un año en
consultar al médico desde los primeros síntomas,
como dolor e hinchazón de las articulaciones pequeñas,
cansancio y debilidad. Pero una demora de sólo tres
meses en el tratamiento reduce la posibilidad de controlar
su avance.
Las guías,
publicadas en 2004, permiten que los pacientes puedan demandar
el acceso a las terapias necesarias, que aún no están
incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO)
Muy
pocos
Un
relevamiento realizado por el IREP en pacientes de consulta
ambulatoria halló que sólo el 17% había
tramitado el certificado de discapacidad, que otorga beneficios
como pasajes para transporte público, acceso a medicamentos,
trabajos diferenciados y compra de adaptaciones físicas,
entre otros.
"Esto
ocurre, en parte, porque los pacientes y los médicos
desconocen esos beneficios -dijo Citera-. El certificado es
un amparo que el Estado otorga y que no impide trabajar."
De más de 10.000 certificados otorgados en un año
por el Servicio Nacional de Rehabilitación, el 35%
son por problemas motores (el 11% es por afecciones reumáticas).
La mayoría son mujeres (63%) y un 6%, menor de 30 años.
El temor
a perder el trabajo es otro factor que influye para no solicitar
este documento. Esto termina por hacer más inaccesible
el tratamiento para los pacientes, que deben afrontar por
su cuenta los costos.
"La
gente no les comunica a los empleadores que padece artritis
por temor a quedar desocupada -agregó el especialista-.
Toda la población y el Estado deberían tomar
conciencia de que esta enfermedad, sin tratamiento, puede
ser mortal." El riesgo principal es el cardiovascular
porque, según Citera, la inflamación generalizada
aumenta la predisposición a la inflamación de
la pared arterial que causa el infarto o el accidente cerebrovascular.
En la
Argentina, un paciente pierde 28 días de trabajo al
año, mientras que en España, por ejemplo, sólo
siete. "Cuando el trabajador no puede ir a trabajar,
es porque realmente está incapacitado. Es ahí
donde con un control estricto del Estado se debe asistir al
enfermo para que pueda reinsertarse en el mundo laboral",
señaló a LA NACION el doctor Jesús Tornero,
presidente de la Sociedad Española de Reumatología
y autor de un estudio a largo plazo sobre discapacidad laboral.
Invitado
para participar en la Cumbre Hispanoamericana de Reumatología,
que se realizó el viernes en el país, Tornero
presentó esos resultados. "Más del 50%
de los casos de incapacidad temporaria por enfermedad reumática
debidos a artropatías inflamatorias fueron causados
por la artritis reumatoidea", se lee en las conclusiones.
Fuente: Diario "La Nación", Argentina
Mayo
9 de 2005
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